Reflexiones 2.0 (Enterprise y Personales) de Marco Cimino

un momento de pausa entre la presión de cada día….

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[tweetmeme source=”mcimino” only_single=false]La verdad es que esta semana tenía apuntado en mi libreta posibles títulos (y por lo tanto argumentos) de mi post semanal.

Una opción era “como ser un buen cliente” (muy bueno, es una idea que me surgió hace una semana, comiendo con uno de mis mejores clientes.. humanamente el mejor), otra “no desees la hierba del vecino” dedicado a uno de los valores sin el cual no es posible progresar en la vida: la humildad, y finalmente “always on” sobre el cambio que la tecnología y los Social Media están introduciendo en nuestras vidas personales y profesionales.

Pero a veces hay que dejarse sorprender por la vida y dejar que uno de los momentos más entrañables y a la vez más inspiradores nos sorprendan y nos hagan reflexionar: el momento de la cena en familia.

La cena es un momento de “comunicación” fundamental. En la cena tenemos la ocasión de saber como les ha ido el día a los niños en el colegio, enterarnos de muchas cosas, darnos cuentas de cómo están creciendo, e incluso detectar si en algún momento hay señales de que se producirá uno de los cataclismos más anunciado: la niña ya tiene novio! 🙂

Lamentablemente no siempre sabemos estar presentes en la cena, dejando a un lado los problemas y las presiones del mundo laboral.. pero este es otro argumento.

En la cena de ayer comentamos el dialogo entre mi hijo Pol (8 años) y su madre mientras volvían del coche. Me dio mucho que reflexionar, y lo quiero compartir con vosotros.

Pol: mamá, es verdad que el PP (Partido Popular ndr) tiene la solución para la crisis? (haciendo referencia a una de las pancartas publicitarias de la campaña del PP para las elecciones autonómicas del pasado 28N ndr)

mamá: hijo… pues es un eslogan publicitario.. lo dicen para captar votos.

Pol: porqué tu mamá… si fuese verdad los habrías votado, no?

mamá: si claro hijo, pero la crisis es un tema complejo y no es fácil buscar la solución…

Pol: pero… y porqué no buscan en internet? en internet se encuentra todo!

mamá: <silencio>

Es evidente que la primera reacción delante de este relato es sonreír, pero por otra parte no podemos evitar de ponernos una serie de cuestiones y reflexionar sobre el razonamiento del niño.

1) Siempre es verdad lo que dice la publicidad? Un niño de 8 años empieza a dudar y prefiere consultarlo a una persona de su confianza.

2) La crisis. Parece que preocupe mucho más a un niño de 8 años que a nuestra clase política. Es simplemente efecto de la cobertura mediática, o realmente las nuevas generaciones están desarrollando un sentido común muy poco común en generaciones anteriores?

3) Internet. Cuando el niño se refiere a encontrar la solución, no se estará refiriendo a que nuestra clase política debería aprender a aprovecharse de la nueva democracia de la red, conversando abiertamente con los ciudadanos para que entre todos seamos capaces de co-crear medidas eficaces para mejorar  nuestra sociedad?

Evidentemente son temas que requieren ser tratados de manera extensa e individual, y este no es ni el lugar ni el momento para hacerlo. No va por aquí la cosa.

En el fondo la verdadera reflexión es: no será que nuestros hijos están mucho más preparados que nosotros a afrontar los nuevos retos? Nosotros, los adultos, hasta que punto somos conscientes de que el mundo está cambiando radicalmente y la solución pasa por un cambio radical de los modelos que nos han regulado en los últimos 10 o 15 años? Y finalmente, nuestra clase política está dispuesta a adoptar conceptos como transparencia, dialogo, cooperación, esfuerzo, humildad o seguiremos con lo que hemos estado viendo en los últimos años (desacreditación, arrogancia, oportunismo, corrupción)?

Ya ha pasado a la historia aquello de: “calla niño que aquí estamos hablando los adultos”; al menos yo no renunciaría a la oportunidad de aprender algo importante.

Meditate hominum, meditate.

Written by Marco Cimino

diciembre 2, 2010 at 8:35 am

Alguien tenía que decirlo

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[tweetmeme source=”mcimino” only_single=false]

No acostumbro a comentar en este blog estos temas, pero no pude evitar reflexionar sobre las declaraciones de algunos representantes sindicales que ayer por la noche salieron “retratados” en el telediario, que indicaban que la huelga había tenido un “éxito total y absoluto”.

Me pregunto en que parte de la quema de una coche de policía reside el éxito, o cómo de exitoso es tirar huevos e insultar a un conductor de autobús llamado a cubrir los servicios mínimos. Y también si el éxito al tirar una piedra contra una furgoneta está en saber levantar con una mano sola 3 kilos o bien en acertar el blanco a 5 metros de distancia? Y si puede ser considerado todo un éxito el insultar una persona que pretende abrir su establecimiento, el mismo que le permite ganarse la vida dignamente, en un día de huelga.

¿Efectos Colaterales? Colaterales a qué? A querer seguir un modelo, el de lo sindicatos, que se empeña a olvidar que existe una cosa que se llama Europa que, entre otras cosas, marca las reglas del juego de la economía y del mercado laboral más allá de la capacidad política local?

Y que quizás deberíamos mirar adelante en lugar de querer seguir identificándonos (con todos mis respetos) con Grecia, Portugal y para que no se me tache de racista le añado Italia?

Y que basta ya de querer necesariamente utilizar la política en todo, estamos hablando de economía y competitividad de un país.

Disculpad, alguien tenía que decirlo.

Written by Marco Cimino

septiembre 30, 2010 at 8:45 am

Confieso: yo también voté Berlusconi

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Todo empezó con “manos limpias“,  la operación (tangentopoli o mani pulite) que el fiscal Di Pietro llevó con tanta precisión y eficacia a principios de los 90. Todo empezó con un dirigente del Partido Socialista, para luego llegar a algunos industriales del norte de Italia. La trama se fué expandiendo, se investigaron a millares de personas, incluido parlamentarios en activo. Las acusaciones en algunos casos fueron incluso consideradas excesivas al producirse algunos suicidios, como el de los empresarios Raul Gardini y Gabriele Cagliari que conmocionaron aún más al país.

Políticamente aquella “limpieza” casi no afectó a las elecciones generales del 92; de hecho en aquel entonces nadie podía imaginar hasta donde llegaría la corrupción de la clase política italiana.

Aún así la “Democrazia Cristiana“, el partido de centro que había gobernado Italia en los últimos 40 años, perdió 5 puntos en las elecciones del 92.Ganaron votos, en cambio, nuevos partidos como la Liga Norte.

Las proporciones del escándalo “manos limpias” en 1993 provocaron que se formara un gobierno de transición liderado por Carlo Azeglio Ciampi encargado de redactar una nueva ley electoral mayoritaria que sustituyera a la proporcional. Así se llegó a las elecciones generales del 1994 que supusieron la práctica desaparición de los partidos tradicionales que ya antes habían empezado a desintegrarse o incluso ya habían desaparecido como los democristianos. Las nuevas elecciones supusieron la aparición de nuevos partidos como Forza Italia y de la nueva política de bloques, obligada por la ley electoral mayoritaria que primaba al candidato sobre los partidos políticos.

En aquella época Silvio Berlusconi, líder del partido Forza Italia, posiblemente representaba todo aquello que una parte de la sociedad necesitaba, después de 40 años de gobierno falso y corrupto pero estable.

En toda aquella corrupción que había llegado a desintegrar 40 años de historia política, Silvio era un nombre nuevo. Licenciado en derecho, empresario de éxito, multimillonario. Silvio era el sueño de la clase media italiana de aquel momento, de aquellos que durante 40 años habían votado Democrazia Cristiana: asalariados de rango medio alto o pequeños emprendedores con cierta posición económica, no demasiado implicados en la política y mucho más preocupados (sobre todo los jóvenes) para preparar su propia carrera profesional (a pesar de la crisis política).

Silvio era el héroe, el hombre que había sido capaz de crear un imperio con absoluta honestidad (eso era lo que se pensaba en aquel momento), el exitoso hombre de negocios que controlaba los medios de comunicación privados y que tenía el coraje de llamar a las cosas por su nombre.

Muchos votaros a Silvio (yo también). Quizás porque era la única opción posible o quizás porqué nos dejamos fascinar por “el sueño”: poder económico, posición social, bienestar… si aquel hombre había sido capaz de crear un imperio, como no iba a ser capaz de arreglar el país!

Han pasado 15 años y hoy Silvio representa todo lo que no debería ser un primer ministro: arrogancia, soberbia, egoísmo, mala educación. Una imagen “garrula” y absolutamente lamentable de una persona que, sin discurso político, está primando sus intereses personales por encima de los intereses de un país y de sus obligaciones como gobernante.

Berlusconi me hace reflexionar sobre 2 temas: todo lo que no hay que hacer en política (y en la vida en general) y la total y absoluta falta de una clase política en Italia que en 15 años haya sido capaz de crear algo más sólido que el programa del Silvio.

Written by Marco Cimino

diciembre 9, 2009 at 3:13 am

Publicado en 1 desde Barcelona, Politica

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