Reflexiones 2.0 (Enterprise y Personales) de Marco Cimino

un momento de pausa entre la presión de cada día….

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Tecnología nueva, modelos antiguos

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[tweetmeme source=”mcimino” only_single=false]En el colegio de mi hija profesores y alumnos utilizan redes wifi distintas. La de los alumnos (cómo no) tiene el acceso restringido. No es posible tener acceso a determinadas páginas, Facebook, WhatsApp y otros servicios están restringidos.  Y eso que el colegio apostó por el programa eduCAT1x1 de la Generalitat de Catalunya, con el cual se pretendía educar a los alumnos de la ESO introduciendo poco a poco el uso de las nuevas tecnologías en el día a día del colegio.

Bueno, en realidad todo está restringido. El único acceso permitido desde este enlace wifi es la propia plataforma educativa desarrollada en el contexto del programa eduCAT1x1.

La wifi de los profesores, en cambio, es más rápida y no tiene restricciones.

¿Resultado? Cada semana los alumnos inventan algo nuevo para “descubrir” (otros utilizarían el verbo “robar”) la contraseña de la wifi de los profesores!

Está claro; la técnica de la prohibición no funciona con estos chavales. Más nos empeñamos en prohibirles algo y más obtenemos el resultado opuesto. Es por nuestra obsesión de protegerles de algo que sin duda pertenece más a ellos que a la generación de sus profesores, o quizás el miedo que dediquen más tiempo a navegar, chatear o colgar sus fotos que a estar atentos a la clase? O nuestra impotencia delante de unas generaciones que necesitan tres veces más los estímulos que necesitábamos nosotros a su edad para no aburrirnos?

No pretendo ser un experto en educación, no sabría ni por donde empezar. Pero está claro que si queremos introducir el uso de Internet y las nuevas tecnologías entre los chavales de la ESO, no parece una buena técnica empezar con una prohibición. Y, sinceramente, tampoco me parece demasiado brillante empezar por facilitarles  un “sustituto” de Internet, representado por la plataforma eduCAT1x1, que me parece algo “lejos” de lo que Internet realmente representa.

Una generación bajo ciertos aspectos (algunos, no todos) envidiable; nacidos en la era de las redes sociales, los smartphones, la democratización de Internet, el crowdsourcing, a los cuales por fin podemos ofrecerles algo mejor que una serie de televisión, y que podemos “educar” y “enseñar” sobre el uso de Internet; a los cuales “sólo” somos capaces de “limitar” el acceso desde el colegio y ofrecer una charla (con todos mis respetos) sobre los peligros de Internet realizada por los “Mossos d’Esquadra”. (repito, con todos mis respetos!). Creo que algo no funciona!

Estos chavales perteneces a la generación “multitasking”, al “always on”, a los que mientras miran la tele comentan las imágenes en Facebook con los amigos, a los que jamás cogerán un diccionario para buscar un término. Pertenecen a una generación distinta, pero que muy distinta.

Una generación a la que nos arriesgamos alejarnos del todo si no hacemos el esfuerzo de entender y adaptarnos a su mundo, mientras (con paciencia) les enseñamos cómo ellos pueden adaptarse al nuestro.

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Written by Marco Cimino

febrero 27, 2012 at 4:30 pm

Off topic

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[tweetmeme source=”mcimino” only_single=false]La verdad es que esta semana tenía apuntado en mi libreta posibles títulos (y por lo tanto argumentos) de mi post semanal.

Una opción era “como ser un buen cliente” (muy bueno, es una idea que me surgió hace una semana, comiendo con uno de mis mejores clientes.. humanamente el mejor), otra “no desees la hierba del vecino” dedicado a uno de los valores sin el cual no es posible progresar en la vida: la humildad, y finalmente “always on” sobre el cambio que la tecnología y los Social Media están introduciendo en nuestras vidas personales y profesionales.

Pero a veces hay que dejarse sorprender por la vida y dejar que uno de los momentos más entrañables y a la vez más inspiradores nos sorprendan y nos hagan reflexionar: el momento de la cena en familia.

La cena es un momento de “comunicación” fundamental. En la cena tenemos la ocasión de saber como les ha ido el día a los niños en el colegio, enterarnos de muchas cosas, darnos cuentas de cómo están creciendo, e incluso detectar si en algún momento hay señales de que se producirá uno de los cataclismos más anunciado: la niña ya tiene novio! 🙂

Lamentablemente no siempre sabemos estar presentes en la cena, dejando a un lado los problemas y las presiones del mundo laboral.. pero este es otro argumento.

En la cena de ayer comentamos el dialogo entre mi hijo Pol (8 años) y su madre mientras volvían del coche. Me dio mucho que reflexionar, y lo quiero compartir con vosotros.

Pol: mamá, es verdad que el PP (Partido Popular ndr) tiene la solución para la crisis? (haciendo referencia a una de las pancartas publicitarias de la campaña del PP para las elecciones autonómicas del pasado 28N ndr)

mamá: hijo… pues es un eslogan publicitario.. lo dicen para captar votos.

Pol: porqué tu mamá… si fuese verdad los habrías votado, no?

mamá: si claro hijo, pero la crisis es un tema complejo y no es fácil buscar la solución…

Pol: pero… y porqué no buscan en internet? en internet se encuentra todo!

mamá: <silencio>

Es evidente que la primera reacción delante de este relato es sonreír, pero por otra parte no podemos evitar de ponernos una serie de cuestiones y reflexionar sobre el razonamiento del niño.

1) Siempre es verdad lo que dice la publicidad? Un niño de 8 años empieza a dudar y prefiere consultarlo a una persona de su confianza.

2) La crisis. Parece que preocupe mucho más a un niño de 8 años que a nuestra clase política. Es simplemente efecto de la cobertura mediática, o realmente las nuevas generaciones están desarrollando un sentido común muy poco común en generaciones anteriores?

3) Internet. Cuando el niño se refiere a encontrar la solución, no se estará refiriendo a que nuestra clase política debería aprender a aprovecharse de la nueva democracia de la red, conversando abiertamente con los ciudadanos para que entre todos seamos capaces de co-crear medidas eficaces para mejorar  nuestra sociedad?

Evidentemente son temas que requieren ser tratados de manera extensa e individual, y este no es ni el lugar ni el momento para hacerlo. No va por aquí la cosa.

En el fondo la verdadera reflexión es: no será que nuestros hijos están mucho más preparados que nosotros a afrontar los nuevos retos? Nosotros, los adultos, hasta que punto somos conscientes de que el mundo está cambiando radicalmente y la solución pasa por un cambio radical de los modelos que nos han regulado en los últimos 10 o 15 años? Y finalmente, nuestra clase política está dispuesta a adoptar conceptos como transparencia, dialogo, cooperación, esfuerzo, humildad o seguiremos con lo que hemos estado viendo en los últimos años (desacreditación, arrogancia, oportunismo, corrupción)?

Ya ha pasado a la historia aquello de: “calla niño que aquí estamos hablando los adultos”; al menos yo no renunciaría a la oportunidad de aprender algo importante.

Meditate hominum, meditate.

Written by Marco Cimino

diciembre 2, 2010 at 8:35 am

un’esperienza 3.0

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[tweetmeme source=”mcimino” only_single=false] Lo scorso 29 di ottobre, nel corso dell’esposizione Arredamont 2010 e grazie all’organizzazione di D.R. Lovewood, ho avuto il previlegio di raccontare i vantaggi del marketing online e l’uso delle reti sociali nella stategia di comunicazione delle aziende.

Una sala praticamente piena, piú di 2 ore di slides e mezz’ora di dialogo aperto alla fine della presentazione, sono stati gli elementi caratteristici di un momento 3.0.  (persone interessate e partecipative attorno a un argomento di interesse comune).

Le conclusioni alle quali siamo arrivati alla fine dell’evento (e che spero che siano condivisa dai partecipanti) si potrebbero riassumere nei seguenti punti.

  • Le reti sociali (ed il mondo internet in generale) sono sicuramente un fenomeno da tenere sott’occhio (oggi e nei prossimi anni).
  • Esiste interesse da parte di professionisti della comunicazione ed imprenditori del Bellunese per capirne i meccanismi.
  • L’informazione e sopratutto l’esperienza attualmente è poca, ed in generale esiste una certa paura ad essere i primi ad adottare la filosofia 2.0 (e forse ci sono i presupposti per riparlarne.. magari ad Arredamont 2011 🙂 )
  • Probabilmente il modo migliore per cominciare sarebbe l’applicazione del modello 2.0 all’interno della nostra azienda

Come promesso, vi lascio il materiale della presentazione (anche scaricabile direttamente da SlideShare)

E, se avete voglia di leggere un pó, vi propongo i 4 articoli che ho scritto per preparare il workshop.

Versione in Italiano: 1, 2, 3 e 4

Versione in Spagnolo: 1, 2, 3 e 4

Finalmente vorrei ringraziare tutti per la partecipazione, la D.R. Lovewood per aver patrocinato l’evento ed in particolar modo la Dott.ssa Giove (Direttore Commerciale della D.R. Lovewood) per aver curato in ogni minimo dettaglio l’evento e la mia “mini-vacanza” a Belluno, facendomi sentire come a casa… o forse ero a casa 🙂

Written by Marco Cimino

octubre 31, 2010 at 1:29 pm

El mundo Groundswell

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[tweetmeme source=”mcimino” only_single=false] Como comentábamos en la sesión del Monday Reading Club de ayer en Barcelona, es difícil añadir algo después de haber leído El mundo Groundswell.

La estructura del libro, la cantidad de ejemplos reales, y la facilidad de lectura (quizás la traducción al castellano no sea de lo más acertado) convierten esta obra en una lectura obligada para los que quieran entender los mecanismos de la web 2.0 y descubrir cómo aplicarlos a la empresa.

De la misma manera que el Manifiesto Cluetrain me emocionó por ser un condensado de la filosofía 2.0, este libro me apasiona porqué es capaz de convertir el dogma Cluetrain en algo tangible, real, aplicable a nuestro mundo con una metodología científica, mucho más cercana al entorno empresarial.

Con el Manifiesto nos acercamos al 2.0, aprendiendo las razones por las cuales el mundo, gracias a internet, debía cambiar. Con Groundswell aprendemos a adaptar nuestras empresas a estos cambios.

Organizado en tres partes, el libro comienza introduciendo al lector el los mecanismos que mueven las redes sociales y definiendo los distintos perfiles de personas que se mueven en internet según su grado de participación en los distintos medios.

La segunda parte ayuda a definir la estrategia de participación en base al perfil socio-tecnográfico de nuestro público objetivo y a los objetivos que nos queremos fijar, proporcionando una cantidad importante de ejemplos de empresas que llevaron a cabo su estrategia de participación en la red.

Y para acabar, la tercera parte nos acerca a los cambios que sufrirá el mercado y el impacto que producirán estos cambios en las empresas, dejándonos reflexionar sobre el hecho de que quizás la mejor forma de adoptar el Groundswell sea empezar desde dentro, desde nuestras proprias organizaciones, hacia fuera, hacia nuestros clientes; garantizando así que el proceso sea real, creíble y además que nuestra propria organización esté realmente preparada a “perder el control”.

Un libro indispensable que curiosamente lanza un mensaje que puede asustar a más de uno (y más de dos 🙂 ). La forma de sobrevivir es perder el control de nuestros productos, dejando que sea el Groundswell que se ocupe de ellos… pero la historia no acaba aquí. to be continued…

Written by Marco Cimino

octubre 5, 2010 at 9:58 am

Generación digital

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[tweetmeme source=”mcimino” only_single=false]

Hace días que ronda este post en mi cabeza. Hoy, quizás, coincidiendo con la vuelta al cole sea el momento ideal para escribirlo.

Pol, 8 años. Me pidió prestado mi modem UMTS, lo conectó a su notebook (por el puerto USB de la derecha, porqué el de la izquierda una vez le dio problemas), le dio al botón “conectar” y abrió el navegador para irse a una página de juegos infantiles en línea para jugar con un Ferrari que corre por las calles de París a toda velocidad. Y todo esto lo hizo solo, sin preguntar nada. Simplemente imitando o repitiendo lo que había aprendido observando lo que había visto hacer anteriormente por su hermana (11 años) o por mi.

Es evidente que Pol ha utilizado su extraordinaria inteligencia heredada genéticamente de su padre 🙂 , pero es además muy evidente que en tan solo 3 generaciones estamos asistiendo a uno de los cambios mayores en la relación entre el hombre y la tecnología. He hecho varias veces esta reflexión, de cómo Internet y las redes sociales están modificando nuestras vidas, pero quiero volver sobre el tema no tanto desde la (evidente) perspectiva profesional, cuanto en la esfera de lo personal y de la relación entre las distintas generaciones que componen una familia.

En muy pocos años (poco más de cincuenta quizás), hemos pasado de la generación de nuestros padres, que vivieron los grandes avances de la tecnología (grandes en cuanto a descubrimientos que modificaron la sociedad), cómo el teléfono, la televisión, la radio, a nuestra propria generación en la cual mejoramos lo que teníamos (la tele se convierte en color, el teléfono se vuelve móvil, la radio se vuelve on-demand) y empezamos a saborear nuevos modelos de relación y comunicación gracias a Internet, para llegar a la generación de nuestros hijos que llevan el gen de lo digital en su proprio ADN.

Si paráis un momento a pensar, hemos pasado de la época de los abultados manuales de instrucciones che nuestros padres se “emperraban” de resumir en una hoja escrita con lápiz, a unas cuantas hojas de “guía para el usuario” de nuestros días, para llegar a una casi ausencia de información convencional en los artilugios de nueva generación. Es que nuestros hijos han nacido con la tecnología “embebida” en su código genético, desarrollando la capacidad de asumir con absoluta naturalidad el uso de prácticamente cualquier gadget en su vida cotidiana. Escribí un post hace poco más de un año en el cual hablaba de las características de nuestra generación digital, sus inquietudes y su innata capacidad para adaptarse a la tecnología. De hecho ellos, a diferencia de nosotros, viven la tecnología como un simple medio y con una naturalidad excepcional; mientras nosotros seguimos preguntándonos el porqué, ellos se limitan a utilizarla.

Y hasta aquí todo normal (o casi), nuestros hijos aprenden rápido y además sin necesidad de “instrucción”. O al menos esto es lo que parece. Pero la verdad es otra, ellos aprenden solos también porqué la inmensa mayoría de padres no tenemos criterio suficiente para educar y/o orientarles en la utilización de Internet y las nuevas tecnologías en general. Y evidentemente tampoco podemos utilizar lo que nos enseñaron nuestros padres, que se ha quedado tan lejos que ahora sonaría hasta ridículo. Os imagináis la cara que pondría nuestro hijo si le dijésemos: “chaval, en Facebook no chatees con desconocidos!“. Posiblemente nuestra poca credibilidad quedaría bajo tierra antes de que acabásemos la frase. O quizás “aguantaríamos el tipo” mientras nuestro hijo nos dice: “pero papa, quieres que chatee solo?????

Está claro, nosotros los de la “otra generación” debemos hacer un esfuerzo adicional para intentar trasladar nuestros valores de toda la vida a los nuevos medios y modelos de relación. Es por eso que no me extraña oír comentarios a nivel profesional que digan “no estamos preparados para entrar en los Social Media” o a nivel personal que “Internet todo el mundo sabe que no representa la verdad absoluta”.  Y con esto me enlazo a los comentarios de mi amigo Pedro a mi anterior post en los cuales (con todo el aprecio) es evidente que hay una diferencia sustancial entre la manera de intender Internet de las personas que nos relacionamos también a través de las redes sociales y las personas que tienen el deber de legislar y tutelar la libertad de unos y otros.

No quiero llegar a conclusiones ni tampoco tener la presunción de “vomitar” una formula mágica; pero es evidente que nosotros, la generación que “mandamos”, no estamos preparados. En absoluto.

No estamos preparados como padres para poder guiar a nuestros hijos en temas tan básicos como la identidad digital, la confidencialidad, la seguridad en Internet, como relacionarse con los demás, qué significa compartir y qué significa protegerse en un medio potencialmente peligroso.

No estamos preparados como maestros y profesores o tutores, ni de lejos, a sustituir parte de los libros por un ordenador portátil. Está claro, por algún sitio había que empezar.. pero quizás el sitio correcto hubiese sido el formar a los docentes antes de dejarles el “muerto” en las aulas. Y tampoco estamos preparados como legisladores y gestores a seguir el ritmo, estando sentenciados a ir siempre un paso atrás como bien comentaba Pedro en algunas de sus entradas. Y que quede claro, lo mio no es quejarme de este o aquel color, de ese u otro político. Lo mio es la conciencia de no estar preparado para algo realmente importante.

Mientras tanto Pol me sigue pasando la mano en la cara (sin saberlo) demostrándome que el ser humano tiene un instinto de adaptación al medio superior a lo esperado, el problema es que no podemos siempre dejar las cosas a la naturaleza. Alguna vez habrá que intervenir, digo yo!

Written by Marco Cimino

septiembre 7, 2010 at 2:10 pm

La identidad digital (2)

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Hace unos días publicamos un post hablando de identidad digital. Digo publicamos porque el post se convirtió en un trabajo colaborativo gracias a los comentarios y aportaciones de Carlos Molina, Luis Pablos, Miquel Duran, Xavi Bermudez, David Soler, Olivier Salmon, José Luis Gato, Oscar Raul Rodriguez, Jorge Duré, Daniel Ponte, @jrosell¸ Tona Pou, César Leon, a los que aprovecho para dar las gracias e invitar a seguir participando en este espacio.

Dejo a un lado el contenido inicial del post y me centro en las aportaciones del “grupo de trabajo accidental” para hacer un resumen de las posiciones más o menos comunes a todo el grupo:

No es posible separar nuestra identidad digital personal de nuestra identidad digital de empleados de la compañía por la que trabajamos. Nosotros somos nosotros y siempre debemos actual de forma coherente.

Tampoco es posible separar nuestra identidad analógica de nuestra identidad digital. No es una extensión (la identidad digital), no es un complemento, es un reflejo. Tiempo al tiempo. Por lo tanto, no puedes desdoblarte en el mundo digital y ser “infiel” a tu propia persona.

¿Nuestra identidad personal se encuentra vinculada a nuestra actividad profesional? Sin duda, toda persona, por pequeña que sea su responsabilidad en una empresa, debe entender que se debe cierta fidelidad a la misma. De igual manera todos debemos hacer que nuestros equipos estén ligados emocionalmente a la marca facilitando su discurso positivo.

Las empresas (conscientes de la importancia de los Social Media para las marcas) deberían capitalizar la presencia de muchos de sus empleados en la Red (ya sea en redes sociales, profesionales o simplemente si acostumbran a comentar en blogs y foros), animándoles a participar y aceptando que dediquen parte de su tiempo para ello.

Para ello es necesario formar mínimamente a los empleados en competencias digitales y consensuar una política de comunicación / comportamiento en los medios 2.0, que en ningún momento debería ser impuesta, sino apoyada por los mismos empleados (este fue uno de los puntos más críticos del debate).

Esta política deberá respetar en todo momento la identidad propia del empleado evitando limitar su libertad de expresión, limitándose a orientar / adaptar su presencia en base al entorno.

Las empresas deben conseguir conversar a través de la voz y la identidad de sus empleados, de una forma natural, creíble y honesta, estableciendo una relación de confianza (basada en estos principios) con sus clientes y sus empleados.

Tengo derecho a mi identidad (digital)

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Retomo el argumento de un post escrito hace algún tiempo (seguimos viviendo en un mundo 1.0) en el cual hablaba del derecho (o no) que tienen las empresas en “condicionar” las normas de conducta de sus empleados en la participación en las redes sociales.

A raíz de unos comentarios (sobretodo de mi amigo virtual Jordi Rosell), voy a entrar un poco más en detalle en mis argumentos.

Las redes sociales (como bien indica su nombre) son un fenómeno social que está condicionando a todos los que participamos en ellas, desde un gran número de aspectos:

  • La forma de relacionarnos, ya que nos permiten pasar de un modelo principalmente basado en la ubicación geográfica (nos relacionamos con la gente que vive cerca) a un modelo basado en intereses comunes.
  • La forma de comunicarnos; mucho más interactiva, participativa y síncrona que antes.
  • La forma de participar y compartir; nos estamos acostumbrarnos a decir nuestra opinión y a compartir nuestros sentimientos “en público” (p.e. ver muro de facebook).
  • El acceso a la información. Según un modelo que prima el acceso a los expertos respeto al acceso a la información en sí.

La forma de aprender, de repartir nuestro tiempo libre, de relacionarnos con nuestros hijos, y sin duda nuestros hábitos de compra y consumo mucho más atentos a la reputación de las marcas en las redes sociales que al mensaje que ellas mismas transmiten. Las redes sociales (internet en general) nos brinda también una manera de reivindicar nuestras razones, de levantar la voz cuando nos sentimos maltratados, de desahogarnos cuando creemos que nuestros derechos no están siendo respetados.

Un fenómeno social que nos obliga a posicionarnos en la “comunidad internet” a través de nuestra propia identidad digital. De forma consciente y orgánica o de forma inconsciente y poco a poco nos iremos construyendo nuestra propia identidad en la red, encontraremos nuestro lugar, nos crearemos una posición, y recibiremos el reconocimiento de nuestros afines gracias a nuestro muro en facebook, nuestras presentaciones en slideshare, nuestros cortos en twitter o nuestras fotos en posterous.

Una identidad que con el tiempo nos definirá completamente y nos ayudará a ocupar nuestro lugar en la comunidad. Tal y como somos, en el ámbito personal y profesional. (porqué no podemos olvidar que a la larga acabaremos siendo “digitalmente” lo que somos “en la vida real”).

La cuestión es: ¿debemos modificar nuestra conducta en las redes sociales en función de si estamos actuando en nombre propio o en nombre de la empresa por la que trabajamos?

Yo creo que la respuesta está en la resolución de otra pregunta: ¿podemos separar con absoluta nitidez nuestra actividad “personal” de nuestra actividad “profesional”, en las redes? Yo creo que no.

Por mucho que queramos, en el momento en que utilizamos nuestra identidad (nuestro nombre y apellido) estamos repercutiendo nuestra actividad profesional en  nuestra imagen personal y viceversa. Por mucho que queramos, va a ser muy difícil hablar en nombre de la empresa que representamos de algo en que no creemos y, al revés, defender una postura personal cuando nuestra empresa no la apoya. Va a ser muy difícil, por ejemplo, conversar con un cliente en la redes y a la vez que a título personal comprendemos y apoyamos su petición, hacerle entender que la empresa por la que trabajamos tiene una opinión distinta. “le entiendo señor cliente yo haría lo mismo que usted. pero mi empresa cree que usted no tiene la razón!” mmmm, poco creíble!

¿Cómo debemos actuar (empleados y empresas) entonces? Desde mi punto de vista, con absoluta libertad y sentido común; es decir:

Las empresas pueden marcar única y exclusivamente una “línea editorial” que no condicione los contenidos y la manera de relacionarse con los demás (tutear o hablar de usted, por ejemplo), pero no pueden obligar a sus empleados a actuar en internet de una forma distinta.

Si un empleado de Audi es un forofo de BMW, los 2 tienen un problema: la empresa no ha sido capaz de enamorar a su empleado, el empleado trabaja en una empresa cuyos productos no levantan su pasión. Pero no es posible obligar al empleado a declarar públicamente que su marca de coches favorita el Audi. Antes o después se notaría que esa persona no está diciendo la verdad.

Evidentemente las empresas deben conseguir que sus empleados se conviertan en embajadores de la marca. Pero es un proceso de “enamoramiento” que se tiene que llevar a cabo desde la base, poco a poco. No vale prohibir o condicionar. No conseguiré que esa chica se enamore de mi prohibiendo que vea a otros chicos! 🙂 Un trabajador no deja de ser otro objetivo de la empresa, otro target al cual hay que captar, retener y fidelizar. Otro tipo de cliente.

Por otra parte, ¿cómo deben actuar los trabajadores de una empresa en las redes sociales? La respuesta es: coherencia y sentido común. Un trabajador puede estar en desacuerdo en ciertos aspectos de su relación con la empresa (se me ocurre que casi nadie en principio está contento con su sueldo, o mejor dicho a muy pocos les sabría mal cobrar de más 🙂 ) y tiene el derecho de utilizar las redes sociales también para expresar su disconformidad, como si se quejara en Facebook de que le ha llegado una multa de tráfico. Pero, ¿dónde está el límite?

El límite es el sentido común. Si un trabajador está en total desacuerdo con todo lo que dice y hace la empresa por la que trabaja, los 2 tienen un problema: la empresa tiene un trabajador no fidelizado que en cualquier momento puede dejarle, y el trabajador necesita un cambio de aire.

Por mucho que yo me queje de que he recibido una multa de tráfico por exceso de velocidad, tengo que ser consciente que la red es suficientemente inteligente para juzgar la situación y ser crítica, poniendo en evidencia situaciones en las cuales el trabajador no está actuando correctamente: si he recibido una multa es porqué sobrepasaba el límite; el problema es otro; es correcto ese límite?

Como decía Elvis “We can’t go on together with suspicious mind!”

¿Qué opináis?

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